
Pancho Madrigal Cuentos Variados
Relatos folclóricos de Nicaragua, narrados por Pancho Madrigal. El podcast presenta cuentos variados que exploran la tradición oral y las historias populares del país centroamericano.
Episodios
La botija de La Piedra Bruja - Pancho Madrigal
Aniceto Prieto se encontró con un mandador le encantaba ponerle nombres extraños a sus hijos
La procesión - Pancho Madrigal
Doña Tana vivía cerca de la iglesia y escuchaba cosas extrañas por las noches
El adivino - Pancho Madrigal
Este adivino llegó al Galope y según que era un mago rea
La vieja ermita del Galope - Pancho Madrigal
En esta ermita asustaban
Doña Quina - Pancho Madrigal
Doña Quina pasaba en pleitos con su marido
Pánfilo ventajita - Pancho Madrigal
Pánfilo era niño viejo, nunca trabajaba y le gustaba andar de casa en casa
La palancona - Pancho Madrigal
Nadie quería encontrarse con este temible espanto
La mula del difunto - Pancho Madrigal
Cuando don Julián murió su mula resintió mucho su muerte
El ricachón - Pancho Madrigal
Don Melo se hizo rico a base de trabajo duro
El duende blanco - Pancho Madrigal
Se decía que Chente era brujo y andaba enamorando a la Reynaldita
El coto Soto - Pancho Madrigal
Coto era taxista y pasaba muchas dificultades económicas junto a su mamá
Don Ceferino Tinoco - Pancho Madrigal
Don Ceferino era un experto lazando animales
La mocuana de Carazo - Pancho Madrigal
Chalo Sosa era bien enamorado y no desperdiciaba nada
El pintoresco Chiquirán - Pancho Madrigal
Este era un hombre muy ingenioso que vivía la vida muy alegre
El hipo de don Mercho - Pancho Madrigal
Don Mercho estaba fregado con un hipo que tenía
La hacienda del fantasma - Pancho Madrigal
En esta hacienda salía el fantasma del General Zelaya
El dundo Zacarías - Pancho Madrigal
Le gustaban mucho las adivinanzas a Zacarías
El doctor Chon Salgado Ñurinda - Pancho Madrigal
Chon era un bandido completo
El entierro de Teófilo - Pancho Madrigal
Doña Romelia era amante de las botijas y en la casa del difunto Teófilo se decía que había un entierro
El sobrino Benvenuto - Pancho Madrigal
Benvenuto era sobrino de doña Tula y hacía unos años que había desaparecido
Muerto el ahijado - Pancho Madrigal
Este compadre le ayudaba en todo a su ahijado
Las ánimas - Pancho Madrigal
Aniceto Prieto ahora se puede comunicar con las ánimas del purgatorio
El rencoroso - Pancho Madrigal
Gonzalo era un hombre muy vengativo
El sacristán de San Felipe - Pancho Madrigal
Cuando el padre no estaba, Eleuterio el sacristán hacía de las suyas
El tío Erasmo - Pancho Madrigal
Don Erasmo era muy adinerado, pero era pinche como el solo
El compadre Plutarco - Pancho Madrigal
Don Pancracio y don Plutarco eran compadres y muy amigos
Cosas veredes - Pancho Madrigal
Don Rosa ya no quería ser mulero
El tren brujo - Pancho Madrigal
Damián vivía frente a los rieles del tren y disfrutaba mucho vivir en aquel lugar
El ladrón de nacatamales - Pancho Madrigal
Se le estaban perdiendo los nacatamales a mama Isidora
La barrera - Pancho Madrigal
Don Pancracio fue el organizador de las fiestas del santo patrono del Galope
El brujo Leandro - Pancho Madrigal
Gabriel no perdonaba nada, gallina cerca, gallina muerta, hasta que se cruzó con un brujo
El gualiqueme - Pancho Madrigal
Felipito nos cuenta la historia del Rey Midas
Don Chombo pero - Pancho Madrigal
Don Chombo a todo le ponía un pero
Cosas del Gato Colindres - Pancho Madrigal
Los bandoleros estaban alborotados y eran liderados por El Gato Colindres
Don Jota - Pancho Madrigal
Este era un hombre tacaño y bandido llamado Joaquín al cual la gente le llamaba Don Jota
El coronel - Pancho Madrigal
Este hombre era malvado
El brujo Nicomedes - Pancho Madrigal
Nicomedes era brujo y se decía que tenía espíritus burlones en su casa
Don Eurípides Rivera - Pancho Madrigal
Para las mujeres don Eurípides era el marido perfecto
El recluta ojo gacho - Pancho Madrigal
Romualdo tenía un parpado medio caído y quería ser la autoridad
El pacto de Cleto - Pancho Madrigal
Ya no le ajustaba el dinero a Cleto así que decidió hacer un pacto con el diablo
Don Ángelo el matarife - Pancho Madrigal
Don Ángelo era el matador de cerdos más famoso del pueblo
Chepe cuajada - Pancho Madrigal
Chepe desde pequeño se dedicaba a vender cuajadas
El llamado de la muerte - Pancho Madrigal
Aniceto Prieto solo pasaba enojado, parecía poseído por el demonio y llamaba a la muerte
El gordo - Pancho Madrigal
La Serapia vendía tamales en el mercado y vivía con la esperanza de ser rica
El chubasco - Pancho Madrigal
Emilio era buen tirador y también le encantaba pescar
La mala noticia - Pancho Madrigal
Felipito y Filiberto decidieron buscar trabajo fuera del Galope
La María del cafetal - Pancho Madrigal
Cándido era mal marido
La novia de Arístides Rocha - Pancho Madrigal
Arístides era enamorado de la Cholita pero ella no se podía casar con el
El espanto de Santa Rita - Pancho Madrigal
En la hacienda Santa Rita estaba saliendo un espanto
Pueblo nuevo, pueblo triste - Pancho Madrigal
Este era un pueblo muy asustoso y solo Rogelio Domínguez no tenia miedo
Don Epidemio Guandique - Pancho Madrigal
Don Epidemio tenía un olfato increíble
El duende de Santa Isabel - Pancho Madrigal
El duende se quería llevar a la nieta de don Encarnación
La crecida - Pancho Madrigal
En cuanto Santos Maradiaga se casó empezaron los problemas con su suegra
El dundo Casimiro - Pancho Madrigal
La Chola era una mujer muy bonita y codiciada por tres rasos, pero estaba casada
El alma en pena de Plutarco Siero - Pancho Madrigal
Don Plutarco José murió en pecado y por esa razón andaba penando
El enterrador - Pancho Madrigal
Don Efemérides Sosa era el enterrador del Galope
El buscador de oro - Pancho Madrigal
Demetrio Sandoval vivía muy feliz buscando minas de oro
La novia de Santa Beatriz - Pancho Madrigal
La Carreta Nagua andaba saliendo en Santa Beatriz
La Camila choriza - Pancho Madrigal
La Camila cuidaba mucho a su hija de los pretendientes que llegaban
El pueblo de la carrera - Pancho Madrigal
San Ildefonso era un pueblito muy pintoresco donde hacían las mismas promesas de siempre
El pueblo asustoso - Pancho Madrigal
La gente decía que el diablo andaba suelto en El Galope
La Esmeraldota del Galope - Pancho Madrigal
El salpicón más rico del Galope lo vendía La Esmeraldota
Amores de pueblo - Pancho Madrigal
Don Poncio no permitía que cualquiera anduviera enamorando a su hermosa hija Ruperta
El pacto diabólico - Pancho Madrigal
Don Sinfonroso decidió venderle su alma al diablo por sus dificultades económicas
El nacatamal - Pancho Madrigal
Don Benigno era un viejito muy testarudo y no le gustaba que le llevaran la contraria
El general chiripa - Pancho Madrigal
Esto sucedió entre dos reclutas que tenían el mismo nombre, uno de ellos muy valiente y el otro era un cobarde
La casa abandonada - Pancho Madrigal
A la orilla del río del Galope estaba esta casa abandonada
La Úrsula Marín - Pancho Madrigal
Úrsula Marín fue la única que logró dominar al bandido de Merlo Sosa que era un bandido enamorado
Pedro cuchumbo - Pancho Madrigal
Pedro solo pasaba borracho y siempre andaba palmado
El diablo de Cosigüina - Pancho Madrigal
En esta haciendo vivía un mandador muy extraño, hacia todo el solo, la gente decía que era el propio diablo
Aventura en el río del desastre - Pancho Madrigal
Felipito y Filiberto se divertían en este río
Cuento limoneño - Pancho Madrigal
Felipito, Bertoldo y Cara de Lara decidieron irse a la mina El Limón
El pájaro mosmo - Pancho Madrigal
Este es un pájaro de la muerte
El karateca - Pancho Madrigal
Aniceto Prieto se quería convertir en karateka
El espanto del estanco - Pancho Madrigal
La Gerardona estaba perdiendo la clientela por culpa de este espanto
La cusucera - Pancho Madrigal
Aniceto Prieto tuvo que demostrarle su valentía a don Pancrancio
El cedro de los muertos - Pancho Madrigal
Felipito y Filiberto les tocó enfrentarse a los muertos del cedro
Don Vicente mal hecho - Pancho Madrigal
Para don Vicente no había nada que estuviera bien, a todo le encontraba un defecto
La forastera - Pancho Madrigal
Aniceto Prieto solo pasaba preso por que le ponía serenatas a la hija de un comandante
El camino muerto del Malinche - Pancho Madrigal
Antes de llegar a la finca El Malinche estaba saliendo el espanto sin cabeza



